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Voluntariado y guardianes

Servir al Santuario exige disposición, preparación y compromiso.

Ser guardián de Santuário Céu de Aparecida significa asumir un servicio voluntario al cuidado de las personas, el espacio sagrado y la vida comunitaria. Este camino se construye en la convivencia, con el acompañamiento de los dirigentes, y exige una disposición real para aprender, colaborar y cuidar.

Comunidad reunida en círculo en los jardines de Santuário Céu de Aparecida en Matão, Brasil
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El sentido del servicio

El voluntariado y la función de guardián son compromisos, no títulos.

En el Santuario, el servicio voluntario es libre, gratuito y no remunerado. Se formaliza mediante un término de adhesión, no crea relación laboral y sigue la Ley brasileña n.º 9.608/1998 sobre el servicio voluntario.

Guardián es la función confiada a voluntarios preparados para apoyar las actividades y cuidar el ambiente y a los participantes. La función no concede autoridad espiritual sobre otras personas, poder de decisión estatutaria ni espacio para promoción personal.

Mostrar interés no significa recibir un nombramiento inmediato. El ingreso depende de la convivencia, la formación, la confianza, la disponibilidad, las necesidades de la casa y la evaluación de los dirigentes. Servir nunca es una condición para pertenecer a la comunidad o participar en ceremonias.

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Camino de preparación

Cómo una persona se convierte en voluntaria y guardiana

1. Conocer la comunidad

Frecuentar el Santuario con regularidad, conocer sus directrices y observar cómo la casa acoge y organiza cada encuentro.

2. Conversar con los dirigentes

Manifestar el interés y dialogar sobre motivaciones, disponibilidad, límites personales y formas posibles de colaboración.

3. Vivir la formación

Recibir orientaciones y, cuando sea invitado, participar en reuniones, preparaciones y ceremonias internas que no aparecen en el calendario público.

4. Servir con acompañamiento

Comenzar con tareas definidas, aprender los procedimientos y demostrar discreción, equilibrio, constancia y capacidad de trabajar en equipo.

5. Formalizar el compromiso

Después de la evaluación, firmar el Término de Voluntariado. La firma no sustituye la formación continua ni vuelve permanente la función.

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Dónde ocurre el servicio

Cuidar la ceremonia también es cuidar todo lo que la rodea.

  • Preparar el salón, altar, iluminación, materiales y acogida antes de las ceremonias.
  • Colaborar en ceremonias públicas y, cuando sea autorizado, en actividades y ceremonias internas.
  • Recibir y orientar a los participantes según las atribuciones definidas por los dirigentes.
  • Observar necesidades especiales o urgentes y llamar inmediatamente al dirigente responsable.
  • Cuidar la limpieza, los jardines, la decoración, el mantenimiento y la correcta devolución de materiales y equipos.
  • Ayudar en la reorganización y el cierre del espacio después de cada encuentro.
  • Participar en reuniones de formación, integración, evaluación y alineamiento del equipo.
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Postura esperada

Quien sirve debe saber escuchar, actuar y también dar un paso atrás.

La función de guardián exige puntualidad, regularidad, comunicación transparente y disposición para seguir orientaciones. Siempre que sea posible, quien no pueda asistir debe avisar a la Presidencia con al menos 48 horas de antelación.

Las vivencias, relatos, datos personales y situaciones observadas durante el servicio son confidenciales. No deben divulgarse, publicarse ni utilizarse para beneficio propio. Todas las personas son tratadas con dignidad, sin discriminación.

El voluntario debe cuidar su propia salud e informar cualquier condición, medicamento o circunstancia que pueda comprometer su atención, seguridad o discernimiento. Nadie puede servir bajo el efecto de sustancias ilícitas o en una condición incompatible con el cuidado requerido.

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Límites de la función

El guardián apoya sin diagnosticar, prescribir ni invadir la experiencia ajena.

Los guardianes ofrecen presencia y apoyo práctico dentro de las orientaciones recibidas. No interpretan experiencias, no prometen curación, no recomiendan interrumpir medicamentos, no prescriben conductas y no sustituyen atención médica, psicológica o de urgencia.

Ante un malestar, conflicto o riesgo que supere una tarea sencilla, lo responsable es preservar el ambiente y llamar a un dirigente. Saber pedir ayuda también forma parte de la seguridad.

Las medicinas sacramentales y los demás elementos rituales exigen profundo respeto. Su manipulación, servicio y custodia se limitan a funciones expresamente confiadas por los dirigentes.

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Pausa o cierre

Hay momentos para servir y momentos para recibir cuidado.

El voluntario puede finalizar su colaboración en cualquier momento, preferentemente con aviso previo. El Santuario también puede pausar o cerrar el vínculo cuando la continuidad deje de ser segura, adecuada o compatible con sus directrices.

A partir de la tercera ausencia injustificada, el vínculo puede finalizar. También pueden motivar el alejamiento los incumplimientos de confidencialidad, seguridad, respeto, horarios o responsabilidades, así como el uso indebido de la función o una pérdida importante de confianza.

Si los dirigentes comprenden que una persona atraviesa un período de mayor vulnerabilidad física, emocional o espiritual, pueden proponer una pausa o cerrar ese ciclo de servicio. No es diagnóstico, castigo ni exclusión de la comunidad: puede ser más responsable recibir apoyo y cuidar de sí.

Siempre que la seguridad lo permita, habrá diálogo y comunicación clara. Las situaciones urgentes pueden exigir alejamiento inmediato. Una eventual vuelta futura depende de una nueva conversación y evaluación y no es automática.

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Antes de manifestar interés

Preguntas para una decisión sincera

  • ¿Puedo asumir tareas y horarios antes, durante y después de las ceremonias?
  • ¿Estoy dispuesto a realizar trabajos sencillos y discretos, como limpieza y organización?
  • ¿Puedo preservar el sigilo sin transformar el servicio en estatus o autoridad?
  • ¿Acepto recibir orientación, corrección y evaluación continua?
  • ¿Mi condición actual permite cuidar de otras personas sin abandonar mi propio cuidado?
  • ¿Tengo disponibilidad para formaciones, reuniones y actividades internas cuando sea invitado?
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Primer contacto

¿Desea conversar sobre el camino del voluntariado?

Si ya conoce el Santuario, participa en la comunidad y siente un llamado sincero a servir, escriba a los dirigentes. Cuente brevemente desde cuándo participa, por qué desea colaborar y qué disponibilidad tiene.

El mensaje inicia una conversación; no representa inscripción automática, nombramiento como guardián ni garantía de ingreso.

Preguntas y respuestas

Información esencial

¿Necesito experiencia previa para ser voluntario?

No se exige experiencia técnica. Es necesario conocer el Santuario, participar con regularidad, actuar con responsabilidad y vivir su proceso de formación. La experiencia en otros espacios no sustituye este camino.

¿Puedo ser voluntario sin convertirme en guardián?

Sí. Es posible colaborar con jardines, limpieza, conservación, organización y otras necesidades. La función de guardián tiene responsabilidades adicionales durante las actividades y exige más preparación y confianza.

¿El voluntariado es remunerado?

No. El servicio es gratuito y no crea relación laboral. Un gasto solo podrá reembolsarse cuando haya sido expresamente autorizado por la organización, de acuerdo con la ley y el término firmado.

¿Qué sucede si necesito alejarme?

Converse con los dirigentes lo antes posible. Una pausa responsable es preferible a mantener un compromiso que no puede cumplirse. Cualquiera de las partes puede finalizar el vínculo y una vuelta futura podrá evaluarse en una nueva conversación.

Contenido institucional elaborado por Santuário Céu de Aparecida y revisado por Michael Luis Miguel Pereira e Bruno Lucas de Paula Luz · Actualizado el 1 de septiembre de 2026.

Fuentes y límites de este contenido

Fuentes